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No 2 - CARTAS DE ARGENIS RODRÍGUEZ DESDE LAS GUERRILLAS

Argenis galán1º de abril de 1962 – Mis queridísimas e inolvidables Julieta y Clara. ¡Cuánto no daría por saber algo de uds.! No hago más que pensar en uds. Y en los días que vivíamos juntos. Todos los días recuerdo cosas nuevas y sobre todo de ti, mi querida Julieta. Te recuerdo toda y me traes muchas tristezas que sólo remediaría si te pudiera ver. ¿Pero cómo hacemos? Cada día las cosas se ponen peores y se alejan esas esperanzas. Ojalá que tampoco sea esta la última vez que te escriba. Sólo quiero que pase todo para poder encontrarme con uds. Y no separarme más. ¡Me hacen una gran falta! No olvido el modo de sonreír de mi querida Clarita. A ti te recuerdo desde la primera vez que te vi en la Librería[1]y del libro que te presté. No olvido nada. Recuerdo la fiesta de los Teques. Cuando fuimos con Freddy y Soledad. Y aquel concierto de Tchaikovsky en el Aula Magna. Tú ibas vestida de blanco y yo con aquel flux negro con rayas blancas. Yo estaba recién operado. Y así recuerdo todo, todo y quisiera enumerarte esos pormenores para que presientas esa soledad que tengo de ti y de mi hija. Nuestro matrimonio, el ilegible, que a pesar de los ruidos y los andinos, lo recuerdo y lo añoro porque lo compartí contigo. En estas noches cuando dormí en un rancho con un amigo, le hablé de ti y le conté el gran amor que te profeso. De golpe no pude continuar porque la tristeza y las lágrimas me lo impedían. Si no fuera por el honor que tengo comprometido y la situación inaguantable a que nos ha conducido la presente época, estaría contigo, como lo estuve mientras pude. Tendrás que perdonarme todo lo malo que te hice pasar y pensar que te quiero y que todo fue por amor y que así lo siento ahora, que estoy lejos de ti. Y si todo pasa rápido y salgo con bien, habremos conquistado la libertad que buscamos para no separarnos más nunca. El portador te hablará con más detalle. Sólo me interesa que sepas que te quiero, que lloro por ti y que no podré vivir si me fallas. Ahora, que sé que vives, te lloro. A mi Clarita no la olvido un solo momento. Ese día de la Pastelería Williams, no se me olvida. Guarda el Diario que te dejé. Busca la carpeta que está en casa de mi mamá con tres relatos y otras cosas cortas y guárdalas. Me parecen interesantes. Eso es de uds. y les pertenece. Apenas las nombro o las recuerdo me asoman lágrimas. Mientras les escribo lloro en silencio y me brota un gran amor. Las mañanas son inaguantables sin uds. Tengo que ocuparme de algo, para poder pasar el día tranquilo. Por ahora estoy bien, pero sin ropa y perdí la chaqueta. Pero no te vayas a preocupar por esto. No necesito nada. Sólo quiero que me escribas con el portador. Si puede traer la carta, escribes con él. Le preguntas y le ruegas:

Quiero saber de uds. para sentirme alegre. Y quiero que me escribas largo, contándome todo. Y me dices cómo están todos por allá: Mis padres, mis hermanos, etc., pero sobre todas las cosas quiero saber de ti y de mi Clarita. ¿Cómo estás? ¿Y mi querida viejita? Había dejado de escribir un momento, y me había acostado a descansar y a pensar en ti y recordé aquella fiesta en casa del Clavo. Te veo clarita. No hago sino recordarte y aquella noche que íbamos a coger hacia el Pinar y tú ibas manejando y cuando sentiste una cucaracha que te corría por las piernas saltaste del carro. ¿Recuerdas? No olvido nada y todo me parece que fue feliz porque lo pasé a tu lado. ¿Cuándo te veré de nuevo? ¿Cuándo te sentiré de nuevo? Si no es así, si no llega a suceder así quiero que me recuerdes toda tu vida y que pienses que te quise mucho y que fuiste única para mí. Quiero que, cuando mi muchachita esté grande y entienda le digas que la quise mucho y guárdale esta carta para cuando ella sepa leer. No las olvidaré jamás. Van conmigo. Tú Raúl te abraza con fuerza y besa a su muchachita. Mi amor, ojalá podamos vernos pronto. Abrazos para todos. Raúl.

 Hay un pedacito de papel, sin fecha, escrito por ambos lados, de aquella misma época también, que dice:

Hoy es miércoles, y como he trabajado en la Hacienda te pongo esta carta en el correo. Me encontraba impaciente porque creía que ya no te la iba a enviar y como el que pensaba ir no puede salir por ahora... Me haces una tremenda falta, mi amorcito. No hago más que pensar en ti. A veces me sonrío con tristeza cuando me acuerdo de algunas cosas tuyas. Te quiero mucho. Nadie debe saber que te escribo por esta vía. Lo hago por mi cuenta. Cuando te escriba directamente con alguien, me escribes. Te quiero tanto que no sé cómo me aguanto. ¿Cómo hacemos? ¿Y mi Clarita? Tengo que trabajar mucho. Más ahora cuando estoy bajo otro patrón. No estoy donde antes. (siguen dos frases ilegibles) Ya oirás hablar de nosotros. Te abrazo fuertemente. Mi amor, qué desesperación no poder verte. Te quiero mucho, muchísimo y no quisiera ponerte otra cosa sino eso: Te quiero. Hasta luego. Raúl.


[1]Librería “Pensamiento Vivo”.