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¡AY QUÉ HORROR, AQUÍ NO HAY LIBERTAD DE EXPRESIÓN! VEAN LO QUE DICE ESTA ADECA QUE FUE UNA DE LAS DESVERGOZADAS AMANTES DE CAP

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MARIANELA SALAZAR: Tanto habló de la podredumbre de la cuarta República que al presidente Chávez se le dañó el sentido del olfato y los olores fétidos desprendidos de sus acciones le están resultando muy agradables. El hallazgo de los alimentos en estado de putrefacción ­unas 81.690 toneladas descompuestas repartidas en 2.723 contenedores, según denuncias formuladas por la diputada Neidy Rosal, de la Comisión de Contraloría del Legislativo del estado Carabobo, donde se encuentra el terminal marítimo de Puerto Cabello­ es un escándalo agravado en grado superlativo con el envío de contenedores de esos alimentos descompuestos al damnificado pueblo de Haití. El gobierno del presidente Chávez, que sabe muy bien que hay gente pobre que se alimenta de lo que otros tiran a la basura, pretendió ceder algunas sobras de la comida dañada, abarrotada en Bolipuertos, para sacar ventaja política y enviarla a Haití, convencido de que iban a hacer fiesta con semejante limosna indigesta. Pero el buque con los desechos alimenticios fue devuelto por las autoridades sanitarias de la República Dominicana, a donde primero llegó el buque con los contenedores malolientes. ¡Qué manera tiene este Gobierno de hacer socialismo y lo hace humillando! Por indolentes e incompetentes, permitieron que se perdieran toneladas de alimentos, en un país donde tanta gente está pasando necesidad, comiendo mal por la carestía y el alza desmedida de los productos. Es un crimen de lesa humanidad, agravado con el envío de contenedores con sobras putrefactas a los haitianos, dizque por ayuda humanitaria. La inmundicia que nos gobierna tiene pervertido el olfato, especialmente el político, no se percata que un delito tan grave como la pérdida de miles de toneladas con alimentos es tan grave que trasciende, que no debe quedar impune, que no puede ser minimizado con intervenciones a bancos, expropiaciones o con el envío a la cárcel de empresarios estigmatizados como oligarcas, burgueses, capitalistas y especuladores.

El cierre como objetivo. La nueva arremetida contra Globovisión, el último bastión televisivo donde se manifiesta la oposición ­después del cierre de RCTV­ es una conducta esperable en cualquier dictador que se precie, porque obstaculiza la hegemonía comunicacional que se ha propuesto. Chávez se la tiene jurada a Globovisión, logró la salida de su director, Alberto Ravell, aunque uno de los socios aseguró esta semana que había sido por "desavenencias", también admitió que el Gobierno sí había pedido su cabeza. La orden de captura al presidente de Globovisión, Guillermo Zuloaga, y la intervención del Banco Federal
, propiedad del otro socio, Nelson Mezherane, ambos fuera del país, dejan a esa televisora expuesta a las sanciones de Conatel. Como este Gobierno no da puntada sin dedal, si los propietarios son citados y no asisten personalmente ­como se lo exigieron el año pasado a los dueños de las radioemisoras­, si Zuloaga o Mezherane no acuden al organismo de supervisión de las telecomunicaciones que le abrió a Globovisión por lo menos cinco expedientes, por supuestas violaciones a la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión, podría acarrear sanciones y conducir al objetivo varias veces postergado de revocarles definitivamente la concesión. Esto equivale a la dictadura del pensamiento único y la muerte de la libertad de expresión. A partir de ese momento se creará una burda ficción de país, se mostrará un paraíso bolivariano sin presos ni perseguidos políticos, sin corrupción ni alimentos que se pudren por incapacidad manifiesta. Este Gobierno no es otra cosa que generador de repudio y, sobre todo, de asco.