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HE AQUÍ CÓMO UN ESCUÁLIDO SE ARRECHA CON LOS PUERCOS DE LA MESA INFERNAL

MESA

Si uno, angustiado como vive por la reyerta política nacional,  quiere saber algo acerca de las luchas por el poder y los bajos instintos del hombre, bastaría con leer cada noche fragmentos de Maquiavelo, repasar de vez en cuando las tragedias griegas y buena parte de la mitología, deleitarse con el lenguaje sublime del viejo  Shakespeare, o entrar en la dialéctica de  Brecht, o siendo más terrenos y venezolanos, hacer una lectura cabal de La Herencia de la Tribu que con tanta reflexión, buen lenguaje y aguda selección de citas nos entregó hace muy poco Ana Teresa Torres y repasar  la literatura política nacional que se produjo desde la llegada de los españoles hasta nuestros días para intentar ver el laberinto que nos lleva por la calle de la amargura y la frustración, añadiendo un libro de necesaria lectura para ayudarnos a entender el síndrome atávico de los bárbaros,  como es la novela Esperando a los Bárbaros de Coetzee en la que se narra de manera extraordinaria cómo el imperio decidió que los bárbaros eran una amenaza a su integridad.

Un viejo Magistrado trata de hacerles ver que esos bárbaros habían estado desde siempre allí y nunca habían sido un peligro. Pero todo fue un vano intento y el imperio actuó.   No es mi propósito ni siquiera hacer la sinopsis de la historia, pero si quiero dejar la inquietud que en muchos han dejado las conclusiones finales del autor de la novela que ampliamente recomendamos para una mejor comprensión de semejante  invención.

Coetzee nos dice al final en boca del magistrado: “De todos los habitantes de este pueblo soy el menos capacitado para escribir su crónica. Mucho mejor lo haría el herrero con sus gritos de rabia y aflicción”.

Esta confesión nos concierne, porque  lo que estamos viendo es que aquí el  herrero suelta todos los días sus gritos de rabia y aflicción y quienes tendrían que estar al frente de esos gritos, promoviendo ideas,  describiendo nuevos rumbos, que son los partidos y organizaciones políticas y en particular los que conforman la MUD, no lo hacen en bloque. 

Se habla de encuestas que nos dicen que hay una caída en la popularidad del primer mandatario nacional, se habla de postulaciones a la Asamblea Nacional (AN), pero hasta ahora no los hemos visto como un sólo bloque en la defensa de la Constitución, ni asumiendo la defensa de “los intereses globales de una sociedad que se siente desamparada, a la cual el gobierno ataca al detal porque la sabe disgregada” tal como lo escribiera con valentía y lucidez absoluta Alonso Moleiro.

Qué ha dicho y hecho como bloque opositor la llamada MUD más allá del forceps de la unidad, sobre el ataque inclemente a la descentralización, a las universidades, a los sindicatos, a los gremios, a los estudiantes, a las empresas y al aparato productivo, a la Polar, a los sistemas de distribución, a la propiedad privada?   Tal como lo expresa Moleiro ¿Dónde carajo esta la MUD? ¿Cuáles son sus mensajes a la nación? ¿Qué tiene que decirles a los más pobres? ¿A las Fuerzas Armadas? ¿A quienes se quieren ir del país? No basta con escuchar, cada dos domingos, que algún dirigente le vuelva a contar a la gente que "Chávez quiere dividir al país" o que nos suelten florituras intrascendentes del tipo "los ciudadanos tenemos derecho a soñar".

Se habla de encuestas y es bueno hacerlo porque no es de extrañar que esa curva descendente en la popularidad del gobernante se pueda revertir por  el solo hecho de ver todos los días a un solo contendor en el cuadrilátero moviendo  sus garfios en todas las direcciones, inventando bárbaros en cada esquina, demoliendo instituciones y personas, sin que haya respuestas en bloque por parte de quienes pretenden ejercer cargos de elección.

Es que acaso no llama la atención de quienes dirigen esa mesa que después de once años un pueblo desencantado y arrecho al extremo, salga a protestar y le reclame a su presidente las promesas de amor incumplidas como  las esposas a los malos maridos cuando reclaman con furia sus deslealtades pero dispuestas a perdonarlo, por la sencilla razón de no tener otra alternativa, ni otro que, con sinceridad, las enamore?  No es acaso esa una señal  lo suficientemente dramática para poner en acto lo que la ciudadanía espera, que no es otra cosa que un horizonte nuevo, un mensaje nuevo con todos los añadidos que sabiamente enumera Moleiro?.  Por Dios si quieren volver a la institucionalidad que tanto profesan den el ejemplo y cumplan con su tarea.

EL PLATO

En la novela de Coetzee los bárbaros comían unas gachas que no pasaban de ser un mazacote de harina o una polenta burda. La que les ofrezco hoy sin ser “burguesas” son algo màs civilzadas. 

Sofría en un sartén con aceite trescientos gramos de tocino o de papada de cerdo cortados en cubos, dos dientes de ajo y tres chorizos. Una vez en su punto este sofrito  aparte las carnes y los ajos y en  la grasa que queda,  rehogue cuatro cucharadas de harina durante dos minutos a fuego lento hasta lograr una masa espesa y tostada. Añada una cucharada de pimentón evitando que se queme y agregue, poco a poco, un litro de agua mientras remueve en forma constante para evitar los grumos. Añada puntos de sal y de orégano y siga revolviendo para evitar que la masa se pegue. Cuando la masa espese deje de remover para que hierva un poco y la grasa salga a la superficie. Coloque las gachas en una fuente y póngales encima el tocino, el ajo y los chorizos. Si hay abundancia acompáñelas con pan frito y guindillas en vinagre. Siéntese a comerlas con amigos  sin dejar de leer encuestas y sacar sus propias conclusiones acerca de los desencuentros que hay entre la política y las matemáticas cuando los actores son torpes. . 

EL CONVITE

Una reflexión de la novela de Coetzee que también tiene pertinencia: “Quise vivir fuera de la historia que un imperio impone  a sus súbditos, incluso a sus súbditos perdidos. Pero nunca quise que los bárbaros soportaran el peso de la historia de un Imperio”.

Moleiro dixit: La MUD tiene que reaccionar, convocar, responder y defender. Tiene que ser un bloque y aprender a ser vanguardia. Si la oposición reedita las chorradas proselitistas del referéndum de la enmienda de 2009 o el revocatorio de 2004, pues apaga y vámonos. Nos quedamos sin país.