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LOS ETERNOS PAPANATAS DE FRAUDE

Y los tipos no escarmentaron, a pesar del enorme revolcón que le dio el chavismo en el primer referendo de la historia venezolana para ratificar al Presidente.

Siguieron diciendo que hubo fraude. Estaban locos de bola. Comenzaron a traer científicos y los matemáticos escuálidos se fueron a la televisión a dar clases de por qué había ganado la oposición. Aquello era la rehostia.

Utilizaban el asunto de las probabilidades. Cualquier resultado puede darse dentro del campo de las probabilidades. Incluso como probabilidad al fin, cualquier resultado puede producirse en el desarrollo de un evento matemático. Los términos verdad y falsedad no son relevantes en el significado de este concepto.

El matemático De Morgan refiere que la palabra probable se refiere al estado de ánimo referente a una afirmación de la cual no existe completa certeza o conocimiento.

¿Qué ha pasado con la alta clase profesional de los matemáticos, en su mayoría escuálidos, que no salieron a calmar con lógica serena y profunda a todos esos locos y papanatas de la Coordinadora Democrática que decían que habían ganado?

Los brutos opacaron a sus genios.

Los escuálidos por todos lados decían: “Nos hicieron trampa, NO IMPORTA, pero ganamos.”

Y contra el chavismo exclamaban: “Y qué paliza, Dios mío, les dimos, les metimos 2 millones de votos demás a pesar de que ellos nos robaron 2 millones de votos. Increíble, compañeros. Qué paliza. Que no contemos con los suficientes dones como para hacer valer este contundente triunfo, eso es otra cosa. No es nuestra culpa sino el de la fatalidad. Qué le vamos a hacer!”

Otro decía: “Como los resultados son los que valen, todos nosotros los escuálidos debemos aceptar que nos hicieron trampa en perfecta regla, y por culpa de nuestra espantosa ingenuidad, por no decir idiotez, nos dejamos arrebatar el triunfo. Ahora bien, yo como miembro de la CD debo admitir al mismo tiempo que la gran culpa de que a estas alturas no se haya clarificado nada de este espantoso fraude es de los dirigentes de la oposición que a fin de cuentas no eran ni genios, ni meritócratas, ni expertos, ni sabihondos, ni los más esclarecidos, ni gente de petróleo (qué pasó con todos esos suma cum lauden de INTEVEP, los becados por el CONICIT o el IVIC, de la SB o la UCV) … un carajo. Si esa era la élite intelectual y científica que aquí nos pretendía dirigir, pues chico, erramos…”

Trajeron a Kauffman de Harvard y este papanatas genial sostuvo que la oposición había ganado por los resultados obtenidos a boca de urna. A la final se fue con el rabo entre las piernas.

Ahora con las elecciones del 26-S ya tienen todo otro volcán de pruebas sobre el fraude que se le hará a la oposición.

En eso viven: hablando mal del país, odiando como perros rabiosos, rumoreando como putas, bastardeando los hechos como brujas y mal entretenidos, mintiendo como bellacos, en fin la vida que siempre han llevado…