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¿Por qué este enfurecido y enfermizo ataque de la ultra-derecha de El Nacional contra la LEU?

(El Nacional) Con la aprobación de la Ley de Educación Universitaria, sancionada la semana pasada por la Asamblea Nacional a las 3:00 de la madrugada, la educación superior venezolana ya no volverá a ser la misma.

El documento prevé toda una nueva organización de las universidades, que deberán acatar o quedar expuestas a graves consecuencias, tales como la revocatoria de la autorización para funcionar y la suspensión de autorización del funcionamiento de núcleos y sedes.

Otras decisiones, como la implementación de reglamentos internos en instituciones públicas y privadas, así como el diseño de programas académicos, no podrán ser ejecutadas si antes no son aprobadas por las recién creadas Asambleas de Transformación Universitaria, dependientes directamente del Poder Ejecutivo, que colocarán en minusvalía al Consejo Universitario, que hasta ahora había sido el órgano máximo de las universidades autónomas.

El Estado se reservará ahora el derecho de decidir si las universidades cumplen o no con el deber de contribuir con la construcción de la "Patria Socialista", cuya mención se hace de manera reiterada en el nuevo texto.

Aunque sólo falta la promulgación del Presidente de la República para que comience a aplicarse la ley, la discusión sobre si el documento viola la autonomía universitaria no se detiene y hay quienes desde ya preparan recursos de apelación y solicitudes al Ejecutivo para exigir que no la promulgue, alegando que su contenido lesionará gravemente el libre pensamiento que debe caracterizar las universidades.

"La Asamblea Nacional derogó la Ley de Universidades de 1970 que, con sus defectos, establecía categorías, instituciones y valores predominantemente académicos. La Ley de Educación Universitaria es, en cambio, un texto de sociología política, con un alto contenido de imaginación populista y una visión unidimensional del país", dijo Amalio Belmonte, secretario general de la Universidad Central de Venezuela.

Ayer, los decanos de esa casa de estudios se reunieron para realizar un análisis exhaustivo de la ley. Belmonte expresó que hubo consenso en que la legislación no es más que una amenaza a la libertad de la República. "De promulgarse, la ley de universidades atentaría directamente contra los artículos 2, 102 y 109 de la Constitución Nacional, que establecen la pluralidad y el respeto a todas las corrientes de pensamiento y el Estado de Derecho y de justicia, así como también la garantía de autonomía en las universidades del país. En esta ley, todo el poder y la toma de decisiones se centralizan en el Ministerio de Educación Universitaria. Uno se pregunta entonces, ¿cómo no tomar esto como una violación a la autonomía?", cuestiona Belmonte.

Autonomía dirigida. Entre otros aspectos, la ley establece que la educación superior deberá estar enfocada bajo los valores de modelos productivos que impulsen la construcción de una sociedad socialista. Además ordena consolidar la lucha contra "el modelo alienante del capitalismo y sus modos de dirección autoritaria".

Ante ese direccionamiento, las reacciones no se han hecho esperar. La Federación de Centros Universitarios de la Universidad del Zulia ya anunció sus acciones de protesta durante todo 2011. También la directiva de la Universidad Simón Bolívar emitió un comunicado en el que rechaza "la manera arbitraria, apresurada e inconsulta, mediante la cual se aprobó el contenido de esta ley" y asegura que la legislación no es el resultado de un consenso nacional aprobado por la sociedad venezolana.

"No existe una institución más libre en su esencia para un país que la universidad. Esta ley representa el cierre de un ciclo en el que se buscaba un control total sobre el sistema educativo: los simoncitos, los liceos bolivarianos y, finalmente, la universidad. Pero está demostrado históricamente que tratar de controlar la esencia de la universidad siempre fracasa", aseguró Belmonte, quien también dijo que la universidad desafiará toda imposición que atente contra los principios democráticos que caracterizan la universidad.