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52 Aniversario de Cuba Socialista

 

 

La Revolución cubana llegó en un momento muy difícil para echar raíces y crecer, si bien es cierto que la extinta Unión Soviética la apoyaba, cuyo apoyo entre paréntesis, habría que analizarlo a profundidad, no contaba con el apoyo franco, escueto y desinteresado de ningún país de América Latina; es cierto que muchos grupos y partidos políticos de izquierda se solidarizaban, simpatizaban con ella, pero sin fuerza ni peso en su opinión internacional, de modo que, estas corrientes amigas de la naciente revolución terminaron por ser perseguidas y deslegalizadas por los gobiernos dictadores y “democráticos” que dominaban el continente y que respondían a su servilismo yankee. Muchos de estos movimientos y partidos políticos, como el Partido Comunista fueron a parar a las guerrillas que empiezan a pulular en diferentes países como Argentina, Uruguay, Perú, Colombia, Venezuela, Nicaragua, El Salvador, Méjico y que se ponen como de moda pero que serán desbaratados por las fuerzas imperialistas a través de sus gobiernos títeres y serviles.

El impase del gobierno cubano con el gobierno soviético debido a la crisis de los misiles y su desinstalación y más tarde el derrumbe de la URSS, dejó a la revolución cubana como a niño indefenso en medio de voraces lobos, pero este niño que apenas estaba empezando a caminar, busca su sobrevivencia por sus propios medios y la constante amenaza del temible y criminal vecino del frente obliga a la revolución, es decir, al gobierno y pueblo cubano a concebir madurez, a crear mecanismos de defensa, no sólo contra un muy posible e inminente ataque militar de Los estados Unidos, sino contra la crisis económica, política y social incluso interna y externa; se generó en todo el continente y más allá un anticomunismo y anticastrismo, es decir un anti cubanismo grosero enfermizo, haciendo ver al país soberano como un enemigo que había que combatir y el criminal y salvaje bloqueo, propio de la barbarie antigua, sumieron a la nación caribeña en un terrible aislamiento continental y mundial salvo algunas pocas excepciones.

El pueblo cubano, bajo la dirección del Comandante Fidel Castro, supo sacar fuerzas, aprender de todo, sacrificarse, sobreponerse a las duras limitaciones, renunciar a privilegios, mirar hacia adelante si quería ser libre y soberano. Su independencia (porque antes de la revolución, Cuba era una colonia de hecho y solapada de Estados Unidos), su soberanía, su carácter natural de ser libre como todos los pueblos deben serlo, le costó a Cuba una inmensa cuota de sangre y de cárcel, pero no se rindió ante el chantaje, la amenaza constante, el sabotaje, el aislamiento, el bloqueo y el escarnio internacional. Ante el corte de una economía importada, crea su propia economía para no depender de la importación, desarrolla un innovador proyecto de sanitario formando sus propios médicos con especialistas en todos los ramos de la salud no sólo para sí misma sino para enviar verdaderas brigadas a otros países donde las enfermedades hacían y hacen estragos y, así, en todos los campos del bienestar social se fueron dando soluciones oportunas, eficaces y perdurables.

A pesar de sus limitaciones Cuba ha podido mostrar al mundo el rostro humano del socialismo comunista, sensible y hermanable. Ha podido decir por boca del Che que “un marxista comunista debe ser el mejor, el más cabal, el más completo de los seres humanos pero, siempre, por sobre todas las cosas, un ser humano; un militante de un partido que vive y vibra en contacto con las masas; un orientador que plasma en directivas concretas los deseos a veces oscuros de la masa; un trabajador incansable que entrega todo a su pueblo; un trabajador sufrido que entrega sus horas de descanso, su tranquilidad personal, su familia o su vida a la revolución, pero nunca es ajeno al calor del contacto humano” (Ernesto “Che” Guevara), desenmascarando así la crueldad, la tiranía, la monstruosidad y el instinto asesino de la bestia imperialista y sus aliados. Desde las primeras décadas de su Revolución, Cuba es toda brazos y manos para ayudar a medida de sus posibilidades a los demás pueblos que sufren y que precisan una ayuda solidaria e incondicional. El pueblo venezolano ha recibido esta generosidad, más que solidaridad, es hermandad en momentos críticos y difíciles.

Hoy, Cuba no está sola, ya no es la ignorada de décadas pasadas, está de pie en el escenario mundial alzando no solo su voz de denuncia y de condena a los criminales imperialistas, sino ayudando doquiera haga falta, es aliada de hecho y de derecho de organizaciones progresistas socialistas como el ALBA, sino de muchos países, la mayoría de los países del mundo la saludan y la apoyan, tal es el caso de la inmensa mayoría de los países que conforman las Naciones Unidas al votar consecutivamente contra el miserable bloqueo de los Estados Unidos.

Al pueblo cubano, nuestro hermano, su gobierno, muchas felicidades por su Revolución inspiración y vanguardia de las nacientes y recientes revoluciones socialistas en nuestra Aérica Latina

Pedro Pablo Pereira M

 

Mérida, República Bolivariana de Venezuela, 1º de Enero del 2011