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Bajo Santos, el poder del crimen organizado en Colombia se mantiene intacto

Solamente unos días después de que el Departamento de Estado de EE UU advirtiera de que las llamadas bandas criminales (bacrim) son "un reto mayúsculo" para la lucha contra las drogas en Colombia, la responsable antimafia de la Fiscalía General de Colombia, Ana Margarita Durán, salió el miércoles del país para ponerse a salvo de amenazas de muerte, según reconocieron fuentes oficiales. La prensa colombiana afirma que la funcionaria salió de Colombia con la ayuda de agentes de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés).

Los narcos ofrecían hasta 386 millones de euros por su cabeza

El plan quedó al descubierto gracias a una llamada telefónica interceptada por la policía, que permitió la detención de dos presuntos sicarios que tenían previsto cometer el asesinato. Las investigaciones preliminares señalan que los detenidos trabajaban para un hombre identificado como El Diablo, que es señalado como el sucesor del narcotraficante y paramilitar Pedro Oliveiro Guerrero, alias Cuchillo, muerto en una operación judicial en diciembre pasado. Cuchillo era el líder de una banda criminal dedicada al tráfico de drogas y es considerado responsable de al menos 3.000 asesinatos.

La fiscal antimafia ha desempeñado un papel crucial para detener el avance de las bacrim. Durán había conseguido identificar jefes y testaferros de Daniel Barrera, El más loco, considerado uno de los narcotraficantes más peligrosos de Colombia. Desde que asumió el cargo, en 2007, el número de detenciones anuales se triplicó. La investigadora también consiguió demostrar que capos del narcotráfico habían invertido en el club de fútbol profesional Independiente de Santa Fe. Durán también había conseguido decomisar varios miles de dólares a la banda que lidera Barrera y condujo además una investigación que culminó con la captura y posterior extradición de Ramiro Antury, un fiscal antiterrorismo que había comenzado a cooperar con los narcotraficantes.

El diario colombiano El Espectador señala que las bacrim ofrecían hasta 1.000 millones de pesos colombianos (unos 386 millones de euros) por la cabeza de la funcionaria. No eran las primeras amenazas que recibía. En una ocasión, las mafias le enviaron fotografías de sus hijos con un siniestro mensaje: "Siga de heroína y verá". Los hijos de Durán también salieron del país.

La irrupción de las bacrim en la vida cotidiana de Colombia ha causado un nuevo aumento de violencia en el país sudamericano. En la isla de San Andrés, a 775 kilómetros de la costa colombiana en el Atlántico, los enfrentamientos entre estos grupos criminales han dejado 24 muertos tan solo el año pasado. En 2008, en la isla solo se cometieron cuatro asesinatos. Un informe del Departamento de Estado asegura que las Bacrim están activas "en buena parte del país", donde "compiten y a veces cooperan" con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en el tráfico de drogas.