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Miren esto: ¿Hay quintacolumnismo en Barrio Adentro?

Crónicas Temporales

Bernardo Hernández M.

Hice un viaje hasta la frontera con Brasil, aprovechando los días de carnaval. Varias cosas me llamaron la atención, primera, hay un trabajo constante de bacheo de la carretera hasta Santa Elena de Uairén, que ni la fría lluvia paraba, pues en diversas partes, grupos de obreros de la gobernación de Bolívar hacían trabajos en pases de riachuelos, empotrando tubos de metal acanalado y nivelando el terreno. Por otra parte, el alcalde, que me consta  es un hombre trabajador, estaba nivelando la carretera que va hasta la población de Icabarú, uno de los últimos poblados mineros por esa zona. De este pueblo no es mucho lo que puedo decir, aparentemente se niega a morir, pues según sus habitantes, con el cierre de las minas, poco futuro le queda, sin embargo, como todo pueblo que se ha enriquecido de forma fácil, sus habitantes no tienen el apego hacia su terruño y se limitan a quejarse contra el gobierno, los militares y la Guardia Nacional, no precisamente en ese orden, pero no le buscan, colectivamente, mejoras a su forma de vida y mientras tanto, con cada aguacero, se pierden más las calles, otrora cubiertas de asfalto.

También noté el servicio de bombas de combustible provisionales, esto es, un tanque de gandola adosado a un surtidor, todo esto alimentado por un generador eléctrico y custodiado por el ejército nacional, excelente medida en épocas de asueto.

La ciudad de Santa Elena de Uairén se ve pujante, con un comercio en movimiento motivado por el precio del Real, moneda brasilera que está a 5 Bs. Por lo que Venezuela se constituye en mercado obligado tanto para adquirir diversos productos (comida, neumáticos, línea blanca, piedras preciosas, etc.) como para visitar las playas de nuestro litoral, que le quedan más cercanas a las poblaciones de Pacaraima y Boa Vista, que las de su país. Hay una agencia del Banco de Venezuela, nueva, con tres cajeros externos que prestan servicio hasta altas horas de la noche, muy cerca del destacamento de la Guardia Nacional, lo que de por sí es una buena garantía para el usuario.

Lo más sorprendente, una Librería del Sur con innumerables títulos que no se ven en la capital del estado, muy bien montada pero un poco escondida, haría falta un letrero en la entrada del pasillo donde está, pero esto no es óbice para que esté siempre llena de brasileros, que se llevan muchísimos libros para su país, según me indicó el amable camarada que la atiende.

La salud está garantizada por el Hospital “Rosario Vera Zurita” al cuál se le montó una sala de cuidados intensivos, hay un Centro de Diagnóstico Integral, que lleva por nombre “Dra. Kelly Ann Lorz” en el sector de Akurimá, dónde se ha generado problemas que es lo que quiero comentar.

Según información de un vecino del sector, hay un grave problema de quintacolumnismo en ese CDI, en meses pasados el servicio había bajado de nivel, trabajaban hasta las doce del mediodía y en la tarde no se conseguía un médico para alguna emergencia. Cuatro médicos cubanos han desertado y están en este momento en Brasil. Hubo cambio en la dirección del centro médico, en diciembre del 2010, con lo que se intentó paliar la situación, 24 personas tuvieron que ser desincorporadas del equipo de trabajo y reubicadas en otros CDI de Venezuela, muchos del personal cubano, sin permiso, hacían viajes constantemente para la población de La Línea, situada en territorio brasilero, contraviniendo el convenio Cuba-Venezuela. Pero lo peor no es esto, que de por sí es grave, sino que entre los estudiantes brasileros de Medicina Integral Comunitaria que ven clases en Santa Elena de Uairén, hay un estudiante de nombre o apellido Otán, quién tiene todas las trazas de estar mandado para hacer labores de convencimiento para que los compañeros cubanos deserten, subvirtiendo el orden con invitaciones a comilonas, apoyado por una camarera del mismo CDI, quién maneja fondos para hacer invitaciones permanentes a su casa, dónde, entre palos y carne asada, se hace la labor de zapa.

Yo imagino que esto, si es verdad, debe saberse en las esferas del gobierno que velan por la Misión Barrio Adentro, pero, ¿velan en realidad? Tengo información fidedigna desde hace mucho tiempo, que indica lo contrario; el Ministerio del Poder Popular para la  Salud y los organismos del estado han descuidado y siguen descuidando a los abnegados camaradas cubanos que están en nuestro país para una noble tarea: cuidar la salud de los más desposeídos.  He visto con mis propios ojos como Hidrobolívar, por ejemplo, le corta el agua a una casa donde viven 19 cubanos, todos ellos trabajadores de un CDI de Ciudad Bolívar, y si no es por la ayuda de un vecino del sector, quién le conectó de nuevo el agua, con ayuda de un solidario plomero, todavía estuvieran sin el vital líquido.

Como muchas cosas que se emprenden en el país, la Misión Barrio Adentro ha sufrido un descuido pertinaz en su asistencia, se ha dejado al garete a mucho personal cubano, quién se las ha visto negras para sobrevivir en diversos sectores del país, han sido anatematizados, vejados, ofendidos y hasta agredidos por una minoría que piensa como los Neadertales, tildándolos de comunistas, pero utilizándolos cuando tienen una urgencia médica, ¡habrase visto más caradurismo!

La propuesta es habilitar personal idóneo para que monitoree las actividades de estos CDI, en todas las zonas donde se encuentren, remitiendo a algún departamento del ministerio de Salud las fallas que se detecten, hay que estar pendiente, diariamente, de lo que comen, beben, del transporte, de las necesidades, de todos este personal cubano en Venezuela, no es posible el desamparo en que están estos admirables seres, de quienes nunca he escuchado alguna queja contra nuestro país.

Así como hay presupuesto para otras cosas, y ya sabemos a cuales me refiero, debe haber una partida permanente para suplir estas deficiencias que sólo hacen que muchas personas tengan motivos para denostar del gobierno venezolano.

Me pongo a la orden, ad honoren, para contribuir a esta misión que es impostergable, pueden contar conmigo.