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LUSINCHI, EL HOMBRE DE LA BARRAGANA

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“Tú no me jodes”, le dijo al periodista Luis Guillermo García, y era imposible, porque en ese momento ya lo estaba con Blanca Ibáñez.

Lusinchi, Jaime: Nació en Clarines, estado Anzoátegui. Ex Presiente de la República.

Lusinchi, Jaime: Tenía aquella sonrisita y llegó a alcanzar en virtud de denodado jalabolismo de los medios de comunicación una “altísima” popularidad. Anduvo con un disimulo intrigante de amor por la Iglesia y por sus dogmas supremos. Y la sonrisita. Cuando el Cardenal Lebrún actuaba en un acto oficial, de respeto a los altos valores de la fe cristiana, allí estaba Jaimito como otro tarugo, entrometiéndose con los altares de Dios y aparentando meditaciones profundas. Parecían verdad sus poses. Se hizo sospechosa aquella beatería, haciéndose rodear de curas y obispos, porque gustaba también de recordarle al país que había sido monaguillo.

Lusinchi, Jaime: “En una ocasión, y luego de una discusión telefónica, el presidente Jaime Lusinchi fue a casa de Carlos Capriles Ayala con este discurso:

- Dicen que los presidentes tenemos poder. Pero aquí vengo yo, Miguel Ángel, a jalarte bolas”.

Lusinchi, Jaime: Se la daba de irónico Lusinchi, cuando era un cínico sin ningún talento. Un día se mostró tal cual era, nada cristiano, al abordarlo aquel periodista de RCTV, a quien le respondió: “¡Tú a mí no me jodes!” No podían joderlo, lo estaba desde chiquito. En 1989 fue juzgado por la compra de unos vehículos rústicos marca Jeep con fondos de la Partida Secreta, con el fin de impulsar la campaña electoral de Acción Democrática. También se le imputa el caso de RECADI (Régimen de Cambio Diferencial). Jaime Lusinchi abandono la política en el año 2000.

En el gobierno de Lusinchi, el bolívar fue devaluado oficialmente a 7,50 por dólar (dólar preferencial), pero hay otro tipo de devaluación a Bs. 14,50 y el dólar que circula en el mercado libre, cuyo valor estaba en los alrededores de Bs. 30 por dólar.

Lusinchi, Jaime: ¿Recuerdan que a la madre de Lusinchi a toda hora estaban entrevistando los miserables y servirles medios de comunicación, sobre todo RCTV y Venevisión, y a la pobre señora le preguntaban por las tremeduras de su muchacho? Ella en uno de esos tantos programas respondió que una de las peores vagabunderías que había hecho Lusinchi en su vida fue romper un bombillo. Todo lo malo que había hecho Jaime en su infancia fue romper el bombillo de un vecino. De niño, absolutamente nada podía apreciarse del Jaimito que llevaba dentro.

Lusinchi, Jaime: Trataba de ser simpático con sus declaraciones, y un día cuando el país hervía en medio de protestas estudiantiles declaró aquello: “los muchachos quieren divertirse”. En el mensaje de toma de posesión, para enviar una nota de alegría al FMI, manifestó: "Venezuela pagará todo lo que debe, hasta el último centavo". Para 1987, Lusinchi anunció el financiamiento de la deuda externa venezolana por parte de la banca internacional., que resultó un duro golpe para el país, dada la débil posición que mostró el Gobierno para obtener años de gracia y hubo, en consecuencia, que cancelarse las altas sumas que debieron a los acreedores (entre 1983 y 1987, cerca de 30.075 millones de dólares).

Lusinchi, Jaime: ¿Recuerdan cuando el país estaba en un hervidero de reclamaciones salariales, y Jaimito se hacía el lunático para no aumentar los sueldos, y ocurrieron los hechos de aquel mayo sangriento en Mérida, cuando mataron al estudiante Carvallo Cantor? Bueno, Jaimito que venía haciéndose el duro, de pronto cambió de parecer, y aumento los sueldos por encima de la escala de lo que los sindicatos exigían. Lusinchi se enardecía pero luego cedía; iba cediendo de a poquito, pero cedía. Al final los banqueros se lo comieron vivo, y en dejando la silla balbuceó aquella frase: "La banca me ha engañado".

“Plomo más plomo es guerra”, de Juan Carlos Zapata, Alfadil Ediciones, Caracas, 2000, pág. 42.